Teguise no es un sillón
Hay gobiernos que avanzan con rumbo y otros que se sostienen a base de
equilibrios frágiles, pendientes más de no caer que de andar. Lo
ocurrido recientemente en el Ayuntamiento de Teguise no puede quedarse
como una simple discrepancia personal ni como un episodio menor de la
vida política municipal. Es, en realidad, el síntoma visible de una
profunda inestabilidad en el grupo de gobierno y de una forma de
entender la política que nos debe preocupar.